Jhulian moura descubre su culo virgen entre dos pollas enormes
Jhulian moura no imaginaba que su primera vez sería así: dos vergas gruesas listos para romperle el culo sin piedad. Las manos de Lukas Andretto ya le sobaban las nalgas, separando los cachetes para ver el agujero rosado que nunca había sido usado. Cleiton Morhamed, con esa sonrisa de depredador, le susurró al oído que le iba a enseñar lo que era un verdadero empotrón. Jhulian gimió cuando sintió el primer dedo entrando, pero el dolor se mezcló con el placer al sentir cómo su ano se abría poco a poco. La polla de Lukas, enorme y palpitante, se frotaba contra su entrada, mientras Cleiton le mordisqueaba los pezones. De repente, Jhulian sintió algo inesperado: su culo se relajó de golpe, como si su cuerpo ya supiera lo que quería. Fue entonces que Lukas, sin avisar, le clavó la verga entera de una estocada, haciendo que Jhulian gritara de sorpresa. El choque de las caderas contra su culo virgen resonó en la habitación, y Cleiton, sin perder tiempo, le metió los dedos en la boca para callarlo. La polla de Lukas entraba y salía con furia, mientras Jhulian sentía cómo su ano se adaptaba a ese grosor. Cleiton, excitado, se puso detrás de Jhulian y le empezó a chupar el cuello, mordiéndolo cada vez que Lukas le daba una embestida más fuerte. Jhulian, entre gemidos, descubrió que le encantaba ser usado así, como un juguete para dos machos hambrientos. Las pollas seguían entrando y saliendo, cada vez más rápido, hasta que Jhulian sintió que ya no podía más. Con un grito ahogado, se corrió, pero ellos no pararon: seguían follándolo, ahora más salvajes, hasta que Cleiton le llenó el culo de leche caliente. Jhulian, exhausto pero con una sonrisa, supo que esto no sería la última vez.