Hermanastros se vuelven locos en un intercambio salvaje
Te voy a contar cómo empezó todo: '¿Y si mejor nos olvidamos de pelear?', susurró Gunnar mientras me miraba fijamente. Llevábamos días tensos, miradas robadas en la cocina, roces 'accidentales' en el pasillo, hasta que ya no aguantamos más. Mi coño estaba mojado desde que lo vi empalmarse bajo el pantalón, y cuando Raven se acercó con esa sonrisa de puta, supe que íbamos a romper todas las reglas. Gunnar me empujó contra la pared y me subió la falda de una sola vez, su polla dura como roca buscando mi entrada. Raven no se quedó atrás, se arrodilló y empezó a chupar a Parker mientras yo gemía con cada embestida de Gunnar. Sentía su verga entrando hasta las pelotas, mis paredes vaginales apretándose alrededor de su grosor. Parker la agarró del pelo y la hizo tragar su polla hasta el fondo, mientras yo me montaba sobre Gunnar en reversa, sintiendo cómo sus huevos golpeaban mi culo con cada movimiento. El sonido de nuestros cuerpos chocando, los gemidos ahogados, el olor a sexo en el aire... fue demasiado. Gunnar se corrió dentro de mí con un gruñido, llenándome por completo, mientras Parker explotaba en la boca de Raven. Y lo mejor fue ver la cara de Parker cuando Raven se limpió los labios y le guiñó un ojo, sabiendo que acababa de robarle el alma.