La madura Janet Alfano lo seduce con un masaje prohibido
El joven Carlo Duro no esperaba que el masaje de Janet Alfano terminara así, con sus manos resbalando sobre su piel sudorosa mientras ella susurraba al oído que nadie debía enterarse. La tensión crecía cada vez que escuchaban pasos en el pasillo, pero Janet no se detenía, deslizando su lengua por el cuello de Carlo mientras sus dedos se cerraban alrededor de su polla dura. La madura gemía bajito, mordiéndose el labio para ahogar los gritos cuando él la empotraba contra la pared, sus tetas naturales rebotando con cada embestida. Livia Venom, que observaba desde la puerta entreabierta, contenía la respiración cada vez que el marco crujía bajo el peso de los cuerpos. Janet sentía el calor de su coño mojado envolviendo la verga de Carlo, sus paredes internas apretándose como si quisieran tragarlo entero. El riesgo de ser descubiertos los excitaba más, y cuando Carlo la levantó en el aire para clavársela hasta las pelotas, Janet enterró las uñas en su espalda, imaginando que en cualquier momento alguien podría abrir la puerta. El sonido de sus cuerpos chocando se mezclaba con los jadeos ahogados, y cuando Carlo se corrió dentro de ella, Janet solo podía pensar en lo cerca que habían estado de ser pillados, en cómo su corazón latía descontrolado mientras el semen caliente le llenaba el vientre. Sabía que esto no podía repetirse, pero ya estaba planeando la próxima vez.