Lekki slimshade y su culo perfecto en escena casera
La habitación estaba bañada en luz tenue, con las cortinas medio corridas para que nadie viera lo que estaba por pasar. Yo me había puesto un conjunto de lencería negra que sabía que lo volvería loco, ajustado justo donde tenía que estar, marcando cada curva de mi culo respingón. Llevaba horas provocándolo con mensajes, fotos de mi coño mojado, rozándome contra él cada vez que pasaba, hasta que ya no pudo aguantar más. Cuando me vio así, con los tacones altos y la mirada desafiante, se abalanzó sobre mí sin decir nada, sus manos agarrando mis caderas con fuerza. Me empotró contra la pared, su polla dura como una roca entrando de una estocada hasta que sentí que me rozaba el cuello del útero. Gemí fuerte, pero él no se detuvo, solo aceleró el ritmo, sus embestidas cada vez más profundas. Mis uñas se clavaron en su espalda mientras me corría una y otra vez, el calor entre mis piernas no cesaba. En más de 11 minutos de escena, no hubo un solo momento de descanso, solo placer crudo y salvaje. Cuando ya no podía más, me susurró al oído: '¿Ves lo que pasa cuando me provocas así, puta?'