Masturbación con juguetes que te hará perder la cabeza
Te voy a contar cómo me preparé para esta sesión de placer que llevaba días imaginando. Cada vez que me miraba al espejo, me imaginaba tus manos recorriendo mi cuerpo, pero como no estabas, decidí que mis juguetes serían los protagonistas. Empecé con un vibrador que me hacía gemir desde el primer contacto, deslizándolo por mis muslos hasta llegar a mi coño mojado. La tensión era insoportable, porque sabía que esta vez no me detendría hasta correrme como nunca. Me recosté en la cama, abriendo bien las piernas para que el juguete entrara hasta el fondo, sintiendo cómo cada vibración me acercaba al éxtasis. Mis dedos no se quedaron quietos, pellizcando mis pezones mientras el vibrador trabajaba en mi clítoris hinchado. El sonido de mi respiración agitada llenaba la habitación, mezclándose con los gemidos que no podía contener. Cuando sentí que estaba a punto de explotar, aceleré el ritmo, empujando el juguete más fuerte, más rápido, hasta que un orgasmo brutal me sacudió entera. Ahora solo pienso en la próxima vez, porque sé que será aún más intenso.