Me comí al primo joven de mi novio
El chico llegó con esa sonrisa de póker que solo tienen los de dieciocho años, seguro de sí mismo hasta el punto de que ni su propia madre le diría que no. Mi novio lo abrazó como si fuera un hermano menor, pero yo no podía quitarle los ojos de encima al muchacho: sus muslos firmes bajo esos jeans ajustados, los abdominales marcados que le asomaban bajo la camiseta mojada de sudor, y esa mirada que me atravesaba como si supiera exactamente lo que estaba pensando. No pasó ni media hora antes de que él se acercara a la cocina a buscar una cerveza, y en cuanto mi novio se distrajo con el móvil, el chico me agarró de la cintura con esas manos grandes y callosas, acercándome a él hasta que sentí su polla dura contra mi vientre. 'No digas nada', susurró con voz ronca mientras sus dedos se colaban por el borde de mi vestido y me arrancaban el tanga de un tirón, dejándome el coño completamente mojado y deseando que me empotrara sin piedad. Me llevó contra la pared de la cocina, levantándome de un golpe para que mis piernas rodearan su cadera, y en ese mismo instante su lengua caliente se enredó con la mía mientras sus caderas empujaban con fuerza, haciendo que mi culo chocara contra la madera cada vez que me embestía. Gemí tan fuerte que juré que los vecinos podían escucharme, pero él solo se rio mientras me mordía el cuello y aceleraba el ritmo, sus pelotas golpeando contra mi coño con un sonido húmedo y obsceno. 'Así te gusta, ¿verdad?', gruñó mientras me llenaba el oído con palabrotas sucias, y yo solo podía responder con un quejido entrecortado mientras mis uñas se clavaban en su espalda. Cuando por fin me dejó caer al suelo, me arrodillé sin dudar y le chupé la polla hasta que vi cómo sus ojos se nublaban con el primer chorro de leche espesa que me llenó la boca, tragándome cada gota mientras él se corría con las manos enredadas en mi pelo. Mi novio seguía en el salón, ajeno a todo, y yo solo podía sonreír mientras me limpiaba los labios con el dorso de la mano, sabiendo que esa tarde se había convertido en la mejor follada de mi vida.