Natalia Choyz con sus tetas enormes y una mamada de escupitajo mojadísimo
Natalia Choyz me miró con esos ojos de puta traviesa y yo supe que esto estaba mal, pero no podía parar. Sus tetas enormes rebotaban mientras se arrodillaba frente a mí, los pezones duros como piedras, y al abrir la boca, la saliva goteaba de sus labios carnosos. Me agaché para chupar sus tetas, mordiendo los pezones hasta que gimió, y luego le metí la polla hasta el fondo de la garganta, sintiendo cómo su lengua jugaba con el glande. Ella escupió un chorro de saliva espesa sobre mi verga y empezó a chupar con fuerza, ahogándose un poco pero sin soltarme. La agarré del pelo, moviendo su cabeza al ritmo de mis embestidas, y cada vez que mi polla golpeaba su garganta, sus ojos se llenaban de lágrimas. En más de 10 minutos de escena, no paré de follarle la boca, sintiendo cómo su saliva me mojaba entero, y cuando por fin me corrí, le llené la cara de leche espesa. Natalia se limpió los labios con el dedo, mirándome con esa sonrisa de puta satisfecha, y supe que esto no se quedaría así.