La enfermera Eva Keks me empotró en la ducha con su uniforme mojado
Esa tarde en el hospital, yo ya llevaba horas provocándolo a propósito: me ajusté el uniforme hasta que el latex se me pegaba a las tetas, me incliné frente a él para que viera el escote, le envié fotos de mi culo en tanga por el grupo de WhatsApp. Sabía que Alex Becker no aguantaría más, y cuando me siguió al baño de personal, su polla ya estaba dura bajo el pantalón. Me encerraba contra los azulejos, sus manos me arrancaban el sujetador mientras yo le chupaba la verga hasta que le temblaban las rodillas. El agua corría por mi espalda cuando me dobló sobre el lavabo, metiéndome la polla hasta que mis gemidos rebotaban en las paredes. Sentía cada centímetro de su verga entrando y saliendo, mis tetas rebotaban contra el espejo mientras él me agarraba del pelo. Cuando me corrí, el chorro de leche caliente me llenó el coño hasta rebosar, y él siguió follándome hasta que el agua de la ducha se volvió blanca. Al final, solo quedó el uniforme tirado en el suelo, con manchas de semen secándose en el latex.