Rider On The Floor la domina en jaula de castidad
La tienes arrodillada frente a ti, la polla enjaulada latiendo bajo el metal mientras ella te mira con esa sonrisa de puta sumisa que sabe que no puede correrse. Le ordenas que te la chupe a través de la reja, sintiendo cómo su lengua se desliza sobre el acero, mojando todo con su saliva caliente. Cada gemido que escapa de sus labios es un recordatorio de que en cualquier momento podrían pillarlos: el marido podría volver, los vecinos podrían escuchar los golpes contra la jaula. Le agarras el pelo con fuerza, empujando su cabeza hacia adelante hasta que la nariz le roza el vello púbico, ahogándose en tu olor. Sientes cómo sus dedos se clavan en tus muslos, desesperados por más, pero no le das ni un segundo de descanso. La obligas a lamer cada gota de pre-cum que escapa, saboreando tu control absoluto sobre ella. Cuando por fin te corres, lo haces directamente sobre su cara, cubriéndola entera de leche espesa mientras ella jadea, sin poder limpiarse. El riesgo de ser descubiertos solo aumenta el calor del momento, y sabes que esto no ha terminado...