Rio Lee se deja empotrar de atrás por el joven Ryan Ryder
Aquel mediodía, con el sol pegando fuerte contra los cristales, decidí que era el momento perfecto para cobrarme lo que ese pendejo me había hecho. Ryan Ryder, el nuevo vecino, tenía una polla que gritaba por mi coño, y yo estaba más mojada que nunca. ¿Te gustaría estar en su lugar, viendo cómo me abro de piernas para él? Le arranqué los pantalones de un tirón, dejando al descubierto ese miembro duro que ya conocía bien. Sin perder tiempo, me puse de rodillas y le chupé la verga hasta que estuvo lista para entrar. Lo monté como una diosa, gimiendo cada vez que me clavaba hasta las pelotas, sintiendo cómo cada embestida me hacía tocar el cielo. Ryan no aguantó mucho, y cuando me llenó la cara de leche caliente, supe que había ganado. Ahora, cada vez que pase por su puerta, recordará cómo su polla quedó marcada por mi boca. Y ese calcetín en el suelo, manchado de mi saliva, será el recordatorio perfecto.