Mi vecina Vanessa me folla para venganza de su ex
Te juro que no me importa que tu ex te haya dejado, pero si vas a llorar en mi sofá, al menos déjame usarte de consolador. Así empezó todo con Vanessa Leone, mi vecinitita de piernas interminables y tatuajes que gritaban ‘fóllame’. Cuando se quitó las medias y me mostró ese coño ya empapado, supe que esto no era por cariño, sino por celos. Se sentó sobre mi polla como si quisiera partirme en dos, moviendo las caderas con saña, clavándome hasta que los muslos me quemaban. Cada gemido suyo era un insulto a su ex, y cada vez que me apretaba con esos músculos de su coño, yo me acercaba a estallar. No la dejé ni un segundo, le agarraba las tetas mientras ella me montaba como una diabla, arañándome la espalda cuando la penetración se volvía demasiado. Michael Fly no se hubiera atrevido a tomarla así, tan brusco, tan posesivo, y eso la encendía más. La giré de golpe, empotrándola contra el sofá, y me enterré en ella hasta que sus gritos se mezclaron con el sonido de mi piel golpeando la suya. No aguanté más cuando me apretó con todo, y le solté toda mi carga justo en la cara, mirándola a los ojos para que supiera que ahora era mía.