Sumisa provoca con masturbación hasta tragar semen abundante
La dominatriz pasó todo el día rozándose contra él con faldas cortas y blusas abiertas que dejaban ver sus pechos. Cada roce era intencional y cada foto que enviaba mostraba su coño mojado para encenderlo más. Él empezó a tocarse la polla en el sofá mientras ella lo observaba desde la puerta con una sonrisa cruel. Ella se acercó despacio y le ordenó seguir frotando con fuerza hasta que la polla palpitara lista para soltar. Los gemidos se volvieron más fuertes cuando ella le describía cómo quería ver el semen salir a chorros sobre su mano. Él aceleró el movimiento con la respiración entrecortada y ella se arrodilló para vigilar de cerca el momento exacto. La carga salió espesa y abundante cubriendo sus dedos y la palma por completo. Ella le ordenó lamer cada gota sin dejar nada y él obedeció tragando con la lengua extendida. La próxima vez lo atará a la silla para que no pueda parar hasta vaciarse dos veces seguidas.