Violet Starr y su hermanastro Tony Profane se follan como perros en la habitación
Violet Starr no podía quitárselo de la cabeza: Tony Profane la miraba con esa mirada de depredador cada vez que se cruzaban en la casa, y hoy no aguantó más. Se metieron en la habitación con sigilo, cerrando la puerta con llave, pero el corazón les latía fuerte pensando que su padrastro podía entrar en cualquier momento. El culo de Violet Starr brillaba bajo la luz tenue, perfecto y redondito, mientras se arrodillaba frente a Tony, abriéndole el pantalón con dedos nerviosos. La polla de él ya estaba dura, gruesa y palpitante, y ella no perdió tiempo: la metió en su boca caliente, chupando con ganas mientras sus mejillas se hundían. Tony Profane gruñía bajo, tratando de ahogar los gemidos, con una mano en el pelo de Violet, guiándola, pero ella ya sabía lo que hacía. Después de un buen rato de mamada, Tony la levantó de golpe y la tiró en la cama, enterrando su cara entre las piernas de ella. El coño de Violet Starr estaba empapado, temblando bajo la lengua ágil de él, que la lamía sin piedad, haciendo que sus uñas se clavaran en las sábanas. Cuando ya no aguantó más, Tony Profane se paró, la agarró por las caderas y la empotró contra el colchón, metiendo su verga hasta el fondo de una sola estocada. Violet Starr gritó, pero él le tapó la boca con una mano, recordándole que había que callarse. Las embestidas eran brutales, el sonido de la piel chocando resonaba en la habitación, y Tony Profane no paraba de gruñir como un animal, disfrutando cada gemido ahogado de ella. Cuando sintió que ya no podía más, sacó la polla y se corrió sobre los pechos de Violet, manchando sus tetas con su leche espesa. Joder, te vas a quedar calladita, ¿o quieres que vuelva?