Arty boer obedece órdenes de john thomas en fisting intenso
El sonido húmedo y repetido de nudillos abriéndose paso resonaba contra las paredes mientras john thomas dictaba cada acción sin piedad. Arty boer se mantenía de rodillas con las manos atadas a la espalda y el culo expuesto esperando la siguiente orden que llegaba seca y directa. El dominante exigía que el sumiso abriera más las piernas y empujara hacia atrás para recibir el puño entero de una sola estocada sin quejarse. Arty gemía bajito pidiendo permiso para moverse más rápido pero solo recibía un cachete en las nalgas como respuesta que le recordaba quién mandaba. La polla gruesa y sin circuncidar de john thomas golpeaba contra la espalda baja del otro mientras el puño entraba y salía con fuerza abriendo el ano hasta dejarlo suelto y dilatado. Cada orden cumplida provocaba un nuevo escalón de control donde arty tenía que suplicar en voz alta para que le permitieran correrse pero la respuesta era siempre un no rotundo que aumentaba su desesperación. El olor a sudor y lubricante se mezclaba con los gemidos ahogados que escapaban de la boca del sumiso cada vez que el puño giraba dentro expandiendo el agujero hasta límites nuevos. John thomas controlaba el ritmo obligando a arty a mantener la posición exacta sin moverse un centímetro de más bajo amenaza de detener todo. El cuerpo tatuado y musculoso del dominado temblaba por la mezcla de dolor y placer mientras obedecía cada instrucción con la mente puesta en cuándo le concederían el alivio final. Arty sentía que su voluntad se disolvía por completo bajo esa autoridad absoluta y solo deseaba seguir sirviendo para prolongar la sensación de entrega total.