Assilille te muestra cómo se excita con sus propios dedos
Estoy aquí, con las piernas abiertas y los dedos hundidos en mi coño mojado, imaginando que eres tú el que me está follando. ¿Te gustaría estar en su lugar? Te voy a contar cómo me pongo cuando me toco, cómo mis gemidos llenan la habitación mientras me corro una y otra vez. Todo empezó cuando decidí provocarte, enviándote fotos de mi cuerpo desnudo, rozándome contra la tela de mi ropa interior hasta que no pudiste aguantar más. Me vestí con un vestido ajustado, sabiendo que cada paso que daba te volvía loco, y cuando por fin me acorralaste contra la pared, no hubo palabras, solo tus manos arrancándome la ropa y tu lengua devorando mis tetas. Me empotraste contra el espejo, sintiendo cómo tu polla entraba de una estocada, llenándome por completo mientras mis uñas se clavaban en tu espalda. Cada embestida me hacía gritar más fuerte, hasta que el placer me hizo temblar y tu corrida caliente me marcó el vientre. Ahora, mientras me limpio los restos de tu leche con los dedos, veo cómo mi vestido yace arrugado en el suelo, recordándome lo salvaje que fuimos.