Britney Stevens se clava la polla grandota por venganza
Agarré a Britney Stevens de las caderas apenas entró, con sus tetas rebotando cada vez que empujaba esa polla hasta hacerla gemir como una perra. Me encendió ver cómo otro se la había follado antes, así que me aseguré de que sintiera cada centímetro de mi verga gruesa mientras la empotraba contra la pared. Sus uñas se clavaban en mi espalda, el sudor le corría por los pezones duros, y no paraba de pedir más, más fuerte, más rápido. La giré de golpe para hundirme en su coño desde atrás, con los tacones altos torciendo sus tobillos mientras me enterraba hasta las pelotas. Escuché cómo el culo le temblaba con cada embestida, los gritos le salían ahogados cuando le tapaba la boca con una mano. La levanté del piso para martillarla contra el colchón, sintiendo cómo los músculos internos le apretaban la polla como si no quisieran soltarme. Cuando le corrí en las entrañas, le quedé mirando cómo se le esparcía el semen caliente entre las piernas abiertas, con los labios aún morados de tanto chuparla antes. La blusa blanca que tenía al principio ahora tenía manchas de mi saliva y sus propios jugos.