Chico sexy en el baño se desviste frente a mí
"¿Te gusta lo que ves?", me susurró mientras se bajaba los calzoncillos frente al espejo del baño. Yo no podía apartar la mirada de ese chico sexy en el baño que se pavoneaba con su polla dura, sabiendo que me estaba volviendo loca. Llevaba días provocándome, mandándome fotos de sus bóxers ajustados y rozándose contra mí en la cocina. Pero hoy, al fin, me tenía atrapada en este espacio pequeño, donde el vapor del agua caliente empañaba los cristales y el sonido de la ducha cubría mis gemidos. Me acorraló contra el lavabo, sus manos grandes desabrochando mi blusa mientras su boca bajaba por mi cuello. "Dime que lo quieres", gruñó, y yo solo podía asentir, con las bragas ya empapadas y el coño palpitando. Él se agachó para chuparme los pezones a través del encaje, sus dedos metiéndose bajo mi falda para acariciarme el clítoris con movimientos lentos y crueles. "Así no, por favor", supliqué, pero él solo se rio y me dio la vuelta, empujándome contra el espejo para que viera cómo me abría las nalgas y me escupía en el culo antes de hundirse en mí. Cada embestida me hacía gritar, sus pelotas golpeando mis labios con un sonido húmedo que resonaba en las paredes. Cuando por fin se corrió, lo hizo dentro de mí, agarrándome de las caderas hasta que no quedó ni una gota. Yo me quedé temblando, con las piernas débiles, mientras él se limpiaba con una toalla y me miraba con esa sonrisa de satisfacción que me hizo odiarlo y desearlo al mismo tiempo.