La hermanastra latina acepta y su marido la llena de leche
El día de la boda, Aleja Palacios se arrodilla frente a Massimo con el vestido de novia aún puesto, sus labios rojos brillando de saliva mientras él le ordena chupar su verga dura. Ella obedece, tragando cada gota de pre-cum con gemidos ahogados, sus manos temblorosas agarrando sus muslos mientras él le tira del pelo para controlar el ritmo. Anissa Miller, su cuñada, observa desde la cama con los ojos vidriosos de excitación, sus tetas grandes rebotando cada vez que se muerde los labios. Massimo gruñe y empuja la cabeza de Aleja más abajo, hasta que su polla golpea la garganta y ella ahoga un grito, las lágrimas corriendo por sus mejillas maquilladas. Él la levanta de un tirón y la empuja contra la pared, levantando su vestido para descubrir su culo redondo y mojado, ya listo para recibirlo. Sin perder tiempo, la penetra de una estocada, llenándola hasta que sus caderas chocan contra su carne tierna, y ella grita su nombre entre sollozos de placer. Él la azota, dejando marcas rojas en su piel suave, mientras ella suplica 'más fuerte, por favor' con la voz quebrada. Massimo la gira y la obliga a arrodillarse de nuevo, esta vez frente a su polla brillante de sus jugos, y le ordena limpiarla con la lengua. Ella obedece, lamiendo cada gota de su propio coño que él ha sacado, hasta que él le agarra la cabeza y la empotra contra su verga, follándole la boca como si fuera un coño. Aleja gime, ahogándose con su polla, mientras Anissa se acerca y le chupa los pezones, mordiéndolos hasta que ella grita de dolor y placer mezclados. Massimo la levanta otra vez, la dobla sobre la cama y la penetra por atrás, sus manos apretando sus caderas para hundirse más profundo, hasta que ella grita que no puede más, pero él no para, embistiendo más fuerte cada vez, haciendo que su culo rebote con cada golpe. Aleja llora, suplicando que se corra dentro de ella, y él lo hace, llenándola hasta que su leche rebosa y gotea por sus muslos temblorosos. Aleja se derrumba en la cama, jadeando, con la boca abierta y los ojos vidriosos, mientras Massimo se limpia la polla en su vestido de novia, manchándolo con su propia humedad.