Enfermera ardiente le chupa la polla con terapia de hielo
La enfermera rubia de tetas grandes entró al cuarto con una sonrisa pícara y una cubeta de hielo en las manos, pero lo que traía entre las piernas era mucho más caliente que cualquier terapia de choque. Sin decir una palabra, se arrodilló frente a él y empezó a lamerle los huevos con la lengua fría, haciendo que se le pusiera dura al instante. La muy puta sabía exactamente cómo excitarlo, pasando de chuparle los huevos a tragarse su verga entera, dejando que el hielo derritiera en su boca mientras lo mamaba con fuerza. Sus gemidos resonaban en la habitación mientras le masajeaba las bolas con una mano y con la otra le acariciaba el culo, apretando sus nalgas perfectas. La enfermera se volvió loca cuando él le agarró la cabeza y empezó a embestirle la boca, sintiendo cómo su polla golpeaba su garganta mientras ella tragaba cada gota de su leche caliente. El contraste del hielo con el calor de su boca la volvía más mojada, y cuando él le ordenó que se quitara la bata, ella obedeció al instante, mostrando sus tetas naturales y su coño empapado. La muy zorra se subió encima de él, montándolo con furia mientras le chupaba los dedos de los pies y le lamía el culo, haciendo que se corriera otra vez con un gemido ahogado. Al final, la enfermera se limpió la boca con una sonrisa satisfecha, dejando claro que la mejor medicina era su boca caliente.