Fablazed te enseña a disfrutar el culo como una profesional
El olor a lujuria flotaba en el aire cuando me vio doblada sobre la cama, el culo en pompa y los dedos ya metidos hasta el fondo de mi propia raja. ¿Te imaginas lo que pasó después? Llevaba días mirándome el culo en el espejo, imaginando cómo te lo rompería con ese dildo que guardaba bajo la almohada. Cada vez que me agachaba, sus ojos se clavaban en mis nalgas, y yo me humedecía más al sentir esa tensión. No aguanté más y le dije: 'Quiero que me enseñes a ser una puta anal'. Sus manos temblorosas me separaron las nalgas, y el primer contacto del juguete frío me hizo gemir. 'Así, nena, relájate', susurró mientras lo empujaba lento, pero yo ya estaba mojada y lista. 'Más duro', le exigí, y él obedeció, clavándomelo hasta que mis muslos temblaron. Cada embestida me acercaba al borde, el sonido de mi culo chupando el dildo era obsceno. 'No pares, cabrón, me voy a correr', gemí, y entonces lo sacó de golpe para empotrarme de una estocada, haciéndome gritar. El orgasmo me partió en dos, y su polla dura se hundió hasta hacerme tocar el cuello del útero.