Ivan le parte el coño a Margaret con su polla de acero
Ivan no podía creer su suerte cuando Margaret, esa rubia de culo perfecto, se le insinuó con una mirada traviesa mientras se bajaba de su bici. La tetona no perdió el tiempo y lo arrastró a su cuarto, donde lo empujó contra la cama y le arrancó el pantalón con los dientes. Su polla enorme ya estaba dura como una roca, y Margaret no dudó en montarla a horcajadas, gimiendo como una perra en celo mientras se empalaba hasta el fondo. El sonido de sus nalgas chocando contra sus muslos resonaba en la habitación, y el coño de Margaret estaba tan mojado que la polla de Ivan brillaba con sus fluidos. No aguantó más y la volteó de un tirón, empotrándola en cuatro patas para clavársela por detrás con embestidas brutales. Cada vez que su polla entraba y salía, Margaret gritaba como una loca, pidiendo más fuerte, más rápido, hasta que Ivan le agarró el pelo y le llenó la cara de leche caliente. La rubia se quedó temblando, con la boca abierta y el coño aún palpitando, mientras Ivan se reía satisfecho de haberla dejado hecha una puta.