JadeKink se reta a que su amo le destruya el culo por completo
El sofá de piel negra estaba manchado de mi excitación antes de que él siquiera me tocara, pero eso no era suficiente para mi culo insaciable. Le desafié a que me empalmara como nunca, a que me dejara sin voz de tanto gritar, y cuando me arrodillé frente a él con el coño babeando, su polla ya estaba lista para reventarme. JadeKink no solo quería ser follada, quería ser castigada, humillada, hasta que mi culo ya no supiera quién era de tanto que me lo llenó. Cada embestida me hacía chillar, sus manos apretando mis nalgas para hundirse más hondo, su verga gruesa rozando lugares que ni sabía que existían. Cuando por fin me dio vuelta, el espejo reflejó mi cara enrojecida, la baba cayendo de mis labios entreabiertos, y supe que esto no terminaría hasta que me corrieran dentro, hasta que mi culo estuviera tan lleno que rebosara. Le supliqué que fuera más fuerte, que me rompiera, pero él solo se rio, disfrutando cada gemido mío mientras me penetraba como si fuera su propiedad. Al final, cuando eyaculó dentro de mí, mi vientre ya estaba marcado por sus uñas y la saliva seca en mi barbilla era la única prueba que quedaba.