Jenna Ivory se entrega a una polla enorme en su debut
Esa tarde en el apartamento de Jenna Ivory, el riesgo de que su novio Ryan Madison entrara en cualquier momento la ponía más caliente. Se mordía los labios mientras él le abría el culo con los dedos, sintiendo cómo su coño se mojaba al pensar en ser descubierta. La rubia se arrodilló y empezó a chupar esa verga gruesa, gimiendo bajito para que nadie la oyera, pero el sonido de sus labios chupando con fuerza delataba su excitación. Ryan la empujó contra la pared y le metió la polla hasta que las caderas chocaron, llenándola entera mientras ella ahogaba los gritos en su hombro. El miedo a que alguien escuchara los gemidos la hacía apretar más el culo, pero eso solo lo volvía más salvaje, embistiendo como un animal hasta que el semen le llenó el coño. Jenna Ivory se agarraba a las sábanas, sintiendo cómo el líquido caliente le corría por los muslos, y en ese momento solo podía pensar en que Ryan la follara otra vez antes de que alguien los descubriera.