Kayla y Pato se turnan mi verga negra bien dura
¡'¿Así de grande? ¡No lo puedo creer!' gritó Kayla cuando vio mi polla por primera vez, y desde ese momento su coño no dejó de chorrear. Yo me reí mientras la agarraba del culo y la sentaba sobre mi verga, sintiendo cómo su carne apretada me envolvía hasta las pelotas. Pato no se quedó atrás, y cuando le metí la polla en la boca, sus gemidos resonaron en toda la habitación. El calor de sus cuerpos me volvía loco, y cada vez que cambiaban de posición, el sonido de sus culos chocando contra mis caderas me enloquecía más. Kayla se corrió primero, gritando y sacudiéndose sobre mi verga, pero Pato no se quedó atrás y pronto las dos estaban gimiendo a dúo, sus coños mojados y apretados alrededor de mi polla. No paré hasta que las dos quedaron temblando, con mis corridas marcando sus culos y sus bocas. La próxima vez, les voy a enseñar lo que es una verdadera follada en grupo.