La deportista musculosa apuesta a que no la aguantas en la cama
Imagínate un gimnasio vacío a medianoche, con las luces tenues y el sudor aún fresco en las colchonetas. Ella entra con sus piernas tonificadas brillando bajo la luz, desafiándote con una sonrisa mientras se quita la camiseta. '¿Crees que puedes manejar esto?', te dice, pasando una mano por su abdomen marcado. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo se baja los leggings de una patada y te muestra su coño ya mojado, retándote a que la empotres contra la pared. Vas a ver cómo se agarra de tus hombros mientras te la clava hasta las pelotas, gimiendo cada vez que tu polla roza su punto G. '¿Ya te cansas?', te provoca, apretando su culo contra ti mientras te cabalga como una amazona. Te va a encantar cómo se corre gritando, pero no te confíes: ella siempre quiere más. 'Ahora vas a chuparme los pezones hasta que me duela', ordena, tirándote del pelo para que no te escapes. Y cuando por fin te corras dentro de ella, te va a susurrar al oído: '¿Ves? Sabía que no durarías tanto como yo.'