La hermanastra flexible se deja empotrar por su hermanastro
—'No deberíamos hacer esto, pero no aguanto más'— le susurré al oído mientras me ataba las muñecas con su corbata. Della Cate, mi hermanastra de 18 años, tenía las tetitas temblando cuando su polla rozó mi coño mojado. Sabía que estaba mal, pero el calor entre mis piernas me nubló la razón. Arin Jones, mi hermanastro, me miró con esa sonrisa pícara mientras me levantaba en el aire, sus manos apretando mis caderas para hundirse en mi coño apretado. Gemí fuerte cuando me penetró de una estocada, sintiendo cómo su verga gruesa me abría hasta hacerme tocar el cuello del útero. —'Más duro, no pares'— le rogué, arqueando la espalda para que me follara más profundo. Sus embestidas eran brutales, cada choque de sus caderas contra mi culo me hacía gritar de placer. Sentía su polla palpitando dentro de mí, llenándome de un calor que me quemaba por dentro. —'Me voy a correr, hermanita'— gruñó, y supe que no podía contenerse. El pensamiento de que esto estaba prohibido solo me excitaba más, el morbo de ser su puta en secreto me volvía loca. Cuando se corrió dentro de mí, sentí su leche caliente inundándome, y en ese momento solo pensé en lo mucho que deseaba que esto no terminara. Sabía que esto estaba mal, pero no podía parar, y eso me volvía adicta a su polla.