Mila descubre lo que es un culo bien castigado y relleno
Aquel día en el sofá, mi padrastro Ike Diezel me agarró de la cintura sin avisar. Sentí su mano dura en mi culo antes de que su polla me partiera en dos. Al principio fue un cachetazo que me hizo gemir, pero cuando me penetró de golpe, supe que esto no era como con mi novio. Mi coño se inundó al sentir cómo su verga me dilataba sin compasión, golpeando hasta que el aire se me escapó. Nunca imaginé que un hombre así pudiera caber entera de golpe, pero ahí estaba, llenándome como nadie. Cuando me dio la vuelta para el perrito, sus dedos humedecidos por mi flujo se clavaron en mi culo mientras su polla entraba por atrás. El dolor se mezcló con un placer que nunca había conocido, y cuando se corrió dentro de mí, supe que esto no iba a ser la última vez. La próxima, me va a destrozar sin piedad hasta que no pueda caminar.