La polla de Porno Slave castigó a su sumisa en la cocina
No me esperaba que la polla de Porno Slave fuera tan monstruosa cuando la saqué del pantalón, pero la cara de shock de la sumisa fue pura delicia cuando la sentí rozar su culo desprotegido. La puse de rodillas en el piso de la cocina, con los tacones altos temblando, antes de ordenarle que abriera esa boca de puta y recibiera mi primera embestida hasta hacerle tocar el cuello del útero. Los azotes con el bastón sonaron como un trueno en las nalgas ya enrojecidas, y cada gemido suyo era música para mis oídos. Pero lo mejor llegó cuando descubrí que la perra tenía un plug anal gigante metido, vibrando sin que yo lo supiera, y eso hizo que su coño se mojara aún más. La humillación fue completa cuando la obligué a lamer mis pelotas mientras la embestía desde atrás, sintiendo cómo su culo apretaba cada centímetro de mi verga. Al final, cuando el orgasmo me derrumbó sobre su espalda, suspiré: '¿Ves, puta? Así se porta una esclava cuando su amo la castiga.'