Rider On The Floor domina a su sissy con jaula y negación de orgasmos
Mi polla apenas cabía en esa jaula de acero, un juguete ridículo que ella misma me obligó a ponerme. Rider On The Floor se sentó frente a mí, cruzando las piernas con esa sonrisa de puta que sabe que tiene el control. Sus dedos jugaban con mi polla atrapada mientras me ordenaba chuparle los tacones, humillándome con cada lamida. El dolor de la jaula se mezclaba con el calor de su coño rozando mi cara, pero no podía correrme, ni siquiera gemir sin su permiso. Cada vez que me acercaba, ella se alejaba, riendo mientras me obligaba a seguir lamiendo. Mis manos atadas temblaban, desesperadas por tocarla, pero ella solo me permitía frotar su culo contra mi boca. Cuando por fin me dejó correrme, fue en su pierna, un chorro patético que ella limpió con un pañuelo antes de tirarlo al suelo. La jaula seguía en mi polla, un recordatorio de que nunca sería libre.