Lorelai Givemore desafía a Chad a follarla como nunca
Te la estás comiendo con los ojos mientras Lorelai Givemore se contonea frente a ti, esos pechos enormes rebotando con cada paso, el culo redondo y firme llamándote a hundirte en él. Ella te mira con esa sonrisa pícara, retándote a ver si puedes aguantar lo que viene: "¿Crees que puedes manejar esto, flaco?", te dice mientras se agarra las tetas y las aprieta, dejando ver esos pezones duros que piden ser chupados. La agarras por la cintura y la empotras contra la pared, sintiendo cómo su coño ya está mojado, listo para recibir tu polla. Te la metes de una estocada, hasta que las caderas chocan, y ella grita, pero no de dolor, sino de placer, porque sabe que esto es solo el principio. La levantas y la sientas en el borde de la cama, abriéndole las piernas para ver ese chocho rosado y jugoso, brillante de excitación. Te arrodillas y le metes la lengua hasta el fondo, lamiendo cada gota de su flujo, mientras ella te agarra del pelo y te empuja más adentro, gimiendo como una perra en celo. Cuando ya no aguanta más, te subes encima y la empiezas a follar como si no hubiera mañana, cada embestida más fuerte que la anterior, hasta que ella empieza a temblar y a correrse en tu polla, apretándote con sus músculos. Pero tú no paras, porque sabes que esto es una competencia, y no vas a dejar que ella gane. La volteas y la pones a cuatro patas, agarrándole ese culo enorme mientras la embistes desde atrás, sintiendo cómo su trasero rebota con cada golpe. Ella grita y suplica, pero tú no te detienes, porque quieres verla romperse antes de que tú lo hagas. Cuando por fin te corres, llenándola hasta el fondo, ella se derrumba en la cama, exhausta pero satisfecha, sabiendo que esta vez no pudo contigo.