Marc Williams domina al joven vecino en un robo sexual caliente
Esa tarde en su habitación, Marc Williams ya no aguantó más las miradas que le lanzaba el vecino blanco cada vez que se cruzaban en el pasillo. Llevaban días jugando al gato y al ratón, con roces "accidentales" y sonrisas cargadas de tensión, hasta que el rubio se coló en su casa con la excusa de devolverle un libro. En cuanto cerró la puerta, Marc lo empujó contra la cama y le arrancó los pantalones, dejando al descubierto su polla dura que ya no podía esperar. Le bajó los calzoncillos de un tirón y se la metió entera de golpe, sintiendo cómo el culo apretado del chico se abría para él. El rubio gemía como una puta en celo mientras Marc le machacaba el culo sin piedad, sus manos apretándole las nalgas para hundirse más profundo. Le mordió el cuello mientras le susurraba al oído lo bien que se sentía dentro de él, cómo su polla lo llenaba hasta hacerle tocar el cuello del útero. El rubio se corrió como un río, su leche caliente salpicando las sábanas mientras Marc seguía embistiéndolo, disfrutando del sonido de sus gemidos ahogados. En más de 30 minutos de escena, Marc lo dejó temblando, con la mente hecha un lío, preguntándose cómo demonios había terminado así, pero sabiendo que no quería que parara.