El gordo de culo gordo y el negro de polla gruesa se lo folla por el pelo
La habitación estaba oscura, solo iluminada por el brillo de la luna que se filtraba entre las cortinas, creando sombras que danzaban sobre los cuerpos sudorosos. Llevabas días imaginando ese momento, los suspiros robados, las miradas que se quedaban demasiado tiempo en su culo redondo, en esa polla negra que prometía llenarte hasta reventar. Fernando Devil sabía lo que querías, pero se hacía el difícil, dejándote con el coño mojado y el culo palpitando de impaciencia. Hasta que por fin, una noche, no aguantaste más y lo empujaste contra la pared, arrancándole el pantalón para chupar esa verga gruesa como si fuera la última vez. Sentías cómo el prepucio se corría por tu garganta mientras él gemía, agarrándote el pelo con fuerza, marcando el ritmo. Te dio la vuelta, te arrodillaste y sintiste cómo esa polla enorme se abría paso en tu culo, dilatándote de golpe, haciendo que gritaras de placer. Él embestía sin piedad, sus caderas chocando contra tu carne, mientras tú te aferrabas a las sábanas, sintiendo cada centímetro de esa verga negra entrando y saliendo. Cuando no pudo aguantar más, te la sacó de golpe y te corrió en el pelo, marcando su territorio. Fernando Devil sonreía, satisfecho, sabiendo que te había dejado temblando.