Mehosnawy se abre el culo con limón y un dildo americano
“¿Te gusta cómo me preparo para ti?”, me dijo Mehosnawy mientras se contoneaba con ese culo redondo y perfecto apenas cubierto por un tanga transparente. Yo ya tenía la polla dura desde que empezó a enviarme fotos de su culito apretado, y cuando la vi en persona, supe que no aguantaría mucho. Se sentó frente a mí, separando las piernas para mostrarme cómo se metía el limón en el ano, gimiendo cada vez que lo empujaba más adentro. “Quiero que me rompas con ese dildo”, susurró, y yo no pude resistir. Lo agarré, lo unté en su coño mojado y lo clavé de una estocada, sintiendo cómo su culo se adaptaba a cada centímetro. Mehosnawy gritaba, arqueando la espalda mientras yo lo movía dentro y fuera, escuchando el sonido de su carne golpeando contra el plástico. “Más duro”, me exigió, y yo obedecí, embistiendo con fuerza hasta que sus gemidos se volvieron incontrolables. Su culo se apretaba alrededor del dildo, y yo sabía que estaba a punto de correrme. La tomé de las caderas, clavándoselo hasta que sus muslos temblaron, y cuando sentí que su cuerpo se tensaba, lo saqué y le disparé toda mi leche sobre su espalda sudorosa. “¡Sí, así!”, gritó, y yo solo pude sonreír, sabiendo que la había dejado satisfecha.