Milf caliente se deja follar con su amigo y conmigo
Todo empezó cuando mi amigo y yo la vimos en el parque, con ese culo perfecto apretado en unos jeans ajustados que no dejaban nada a la imaginación. Desde ese día, no podíamos sacarla de la cabeza, así que un día decidimos invitarla a tomar algo. Ella, con esa sonrisa pícara, aceptó sin pensarlo dos veces. En cuanto entramos a mi apartamento, la cosa se puso caliente: ella se quitó la blusa y nos mostró sus tetas grandes y firmes, mientras nos pedía que le chupáramos los pezones. Mi amigo no perdió tiempo y empezó a meterle los dedos en el coño bien mojado, haciendo que gimiera fuerte. Yo, mientras tanto, le bajé los pantalones y le arranqué el tanga con los dientes, dejando al descubierto su culo redondo y perfecto para empotrar. La puse de rodillas y le metí la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su garganta se ajustaba a mi verga dura. Mi amigo no se quedó atrás y se colocó detrás de ella, embistiendo con fuerza mientras yo le agarraba el pelo y le follaba la boca. Los gemidos de ella eran cada vez más fuertes, y cuando mi amigo le empezó a dar nalgadas, ella se corrió como una puta en celo. Nosotros no tardamos en llenarla de leche, corriéndonos en su cara y sus tetas. Fue una follada que nunca olvidaremos.