Secretaria tetona follada por el jefe en la oficina sin condón
El escritorio de madera oscura brillaba bajo la luz de la lámpara mientras los papeles volaban al suelo. Yo, la secretaria tetona que todos deseaban, me incliné para recogerlos sabiendo que mi jefe me observaba con hambre. Llevaba semanas notando cómo se le endurecía la polla cada vez que me agachaba, y hoy decidí cobrarme la venganza por su indiferencia. Cuando se acercó, le agarré la corbata y le susurré: «¿Quieres follarme como siempre has querido, o prefieres seguir fingiendo que no te importo?». No tardó ni un segundo en empujarme contra el escritorio y arrancarme las bragas. Su polla enorme entró en mi culo sin piedad, y aunque al principio dolió, pronto empecé a gemir como una puta en celo mientras me empotraba hasta las pelotas. «Así te gusta, ¿verdad, zorra?», gruñó mientras me agarraba de las tetas y me follaba como si no hubiera un mañana. En más de 22 minutos de escena, pasamos de chuparle la verga a que me montara encima en reverse cowgirl, sintiendo cómo su semen caliente me resbalaba por el culo al final. Pero esto no ha terminado, la próxima vez será mi coño el que reciba toda su furia.