Zerella chupa polla para salvar su culo de ladrona
Zerella no podía creer que la hubieran pillado robando en la tienda, pero cuando el gerente, Billy, la llevó a su oficina, supo que su castigo sería mucho más intenso de lo que imaginaba. Llevaba semanas mirándolo de reojo, fantaseando con esa polla gruesa que se marcaba bajo los pantalones, y ahora estaba a punto de tenerla en su boca. Billy la sentó en su regazo, sus manos grandes agarrando sus caderas mientras le susurraba al oído: 'Si quieres salir de aquí sin que llame a la policía, vas a hacer exactamente lo que yo diga'. Zerella gimió al sentir sus dedos deslizarse bajo su falda, acariciando su coño ya mojado de anticipación. 'Chúpala, puta', ordenó, y ella no dudó en obedecer, abriendo la boca para recibir esa verga dura que tanto había deseado. La lamió desde la base hasta la punta, saboreando el líquido preseminal que ya brotaba, mientras Billy le agarraba el pelo con fuerza, guiando sus movimientos. 'Así, más profundo', gruñó, y Zerella se esforzó por tragarla entera, sintiendo cómo le rozaba la garganta. Sus pequeños pechos rebotaban con cada embestida, y el sonido de sus gemidos llenaba la oficina. Cuando Billy ya no pudo aguantar más, la levantó y la empotró contra la pared, levantándole la falda y bajándole las bragas de un tirón. 'Ahora te voy a follar como la ladrona que eres', le dijo, y Zerella solo pudo gemir en respuesta, sintiendo cómo esa polla enorme la penetraba de una estocada, llenándola por completo. Cada empujón la acercaba más al orgasmo, y cuando Billy le dio una nalgada fuerte, Zerella gritó, corriéndose en su verga mientras él seguía embistiéndola sin piedad. 'Te encanta que te castiguen, ¿verdad, perra?', le susurró al oído, y Zerella solo pudo asentir, sabiendo que esa no sería la última vez que su culo estaría en peligro.