Chrissy Fox domina a su hermanastro con su coño apretado
El sonido de sus tacones golpeando el suelo de madera me hizo saber que estaba cerca antes de verla. Chrissy Fox entró en la habitación con esa mirada de puta que siempre usa cuando quiere mandar, y hoy no era la excepción. Su hermanastro, Adam Black, ya estaba arrodillado en la cama, esperando sus órdenes como el perrito sumiso que es. '¿Te gusta mi coño, hermanito?', me preguntó mientras se bajaba las bragas con un dedo, dejando al descubierto su raja rosada y brillante de excitación. Él asintió con la cabeza, pero ella no le dejó hablar. 'No, no, no. Hoy no hay palabras. Solo vas a obedecer.' Y así empezó la escena, con ella sentándose en su cara para que le comiera el coño como si fuera su último almuerzo. Él no podía respirar bien, pero ella no le importaba. 'Chupa más fuerte, puto. Quiero sentir tu lengua hasta el fondo de mi coño.' Y él obedeció, mientras ella se retorcía encima de él, gimiendo como una perra en celo. Después de unos minutos, ella se levantó, se limpió la boca con el dorso de la mano y le ordenó que se acostara. 'Ahora vas a follarme como si fueras un hombre de verdad, pero no te corras hasta que yo te lo diga.' Él asintió, y ella se montó encima de su polla dura, empalándose hasta que sus caderas chocaron. 'Así, así, así...' gemía ella mientras lo cabalgaba, moviendo sus caderas en círculos para que él sintiera cada centímetro de su coño apretado. Él no aguantó mucho, pero ella lo castigó por correrse antes de tiempo, dejándolo con la polla flácida y la cara roja de vergüenza. Al final, ella se levantó, se vistió y se fue, dejando a Adam Black tirado en la cama, con el cuerpo temblando de excitación y frustración.