El vecino vio mi culo en el gimnasio y me empotró duro
El olor a sudor y cloro del gimnasio me excitaba más de lo normal, sobre todo cuando sentí los ojos de ese vecino mirándonos mientras Nathalia Fox y yo estirábamos. Andromeda Hot y yo sabíamos que él nos espiaba, y en vez de asustarnos, nos excitó la idea de que pudiera entrar en cualquier momento. Mis pezones se pusieron duros bajo el top ajustado, y mi coño se mojó al sentir cómo el vecino se acercaba a nosotros. Nathalia se burló de mí, diciéndome al oído que si seguíamos así, él nos iba a pillar, pero en vez de parar, lo invité a unirse. El tipo no lo pensó dos veces, y antes de que la puerta se cerrara, ya estaba besando a Nathalia mientras yo le desabrochaba los jeans. Su polla estaba dura como roca, y cuando la sentí rozar mi muslo, gemí tan fuerte que tuve que morderme el labio. Andromeda Hot se arrodilló y empezó a chuparle el culo mientras yo me montaba sobre él, sintiendo cómo su verga entraba hasta el fondo de mi coño. El riesgo de que alguien nos escuchara era lo que más me encendía, y cada vez que Nathalia Fox se reía, yo sentía un escalofrío de placer. En más de 10 minutos de escena, no paramos ni un segundo, alternando posiciones para que él no se quedara con ganas. Cuando por fin me corrí, fue tan fuerte que tuve que taparme la boca para que no nos descubrieran. Lo mejor de todo fue el miedo constante a que la puerta se abriera, porque eso hacía que cada embestida fuera más intensa. Ahora, cada vez que paso por ese gimnasio, me pregunto si él sigue recordando cómo le dimos una clase de anatomía que nunca olvidará.