Foxy Slave se entrega al dominio de Darko Mur con anal y doble penetración
El sonido del látigo cortando el aire me hizo estremecer, pero no era el miedo lo que me mojaba el coño, sino la anticipación de lo que vendría. Darko Mur me había estado provocando todo el día, mandándome fotos de su polla dura, rozándome el culo con las manos cada vez que pasaba a mi lado, hasta que ya no pude aguantar más. Cuando me empujó contra la máquina de follar, sentí el metal frío en mis muslos mientras él me ataba las manos con las esposas, dejando mi culo expuesto y temblando de ganas. 'Hoy vas a aprender lo que es obedecer', me susurró al oído antes de hundir su verga gruesa en mi ano sin piedad, mientras la máquina empezaba a embestirme por delante. Cada empujón me hacía gritar, el dolor y el placer mezclándose hasta que no supe dónde empezaba uno y terminaba el otro. Darko me azotó las nalgas mientras me follaba, marcando mi piel con cada golpe, y cuando me ordenó tragarme su leche, lo hice sin dudar, sintiendo su sabor amargo en mi lengua. Pero lo que más me excitó fue cómo me miró después, como si yo fuera su juguete perfecto, y en ese momento supe que volvería a rogarle por más.