Gih Ribeiro provoca a Maximo Garcia en la academia
El sonido de las pesas chocando contra el suelo se mezcla con el olor a sudor y perfume barato, pero lo que realmente enciende el ambiente es la mirada de Gih Ribeiro, que se pasea por el gimnasio con un short ajustado que apenas cubre su culo redondo y unas tetas grandes que rebotan con cada paso. Desde que llegó, no ha dejado de rozarse contra Maximo Garcia, susurrándole al oído mientras él intenta concentrarse en sus ejercicios, pero su polla ya está dura como una roca. Ella se agacha para recoger una mancuerna, arqueando la espalda para que él vea cómo su coño mojado se marca bajo el tejido del short, y cuando Maximo no puede más, la empuja contra la pared, le arranca la ropa interior y le mete los dedos hasta hacerla gemir. La empotra contra el espejo, sus tetas grandes aplastadas contra el vidrio mientras él la penetra con fuerza, sus caderas chocando con cada embestida, y cuando ella le clava las uñas en la espalda, él se corre dentro de ella con un gruñido. La próxima vez, Gih promete que lo hará sufrir más antes de dejarlo tocarla.