Greici Oliveira se deja empotrar con su culo perfecto y tetas grandes
La habitación olía a sudor y perfume barato cuando ella se plantó frente a mí, desafiándome con esa mirada de puta que sabe lo que quiere. '¿Crees que puedes manejarme?', me dijo mientras se agarraba las tetas grandes y las apretaba, dejando ver esos pezones duros que pedían a gritos mi boca. Yo no me hice esperar: la empujé contra la pared y le arranqué el tanga de un tirón, sintiendo cómo su coño ya estaba mojado de solo verme. 'Vamos a ver quién se cansa primero', le respondí mientras le metía dos dedos hasta el fondo, haciendo que gimiera como una perra en celo. Ella se arrodilló de inmediato, chupándome la polla con esa boca caliente que sabía exactamente cómo hacerme perder el control. Pero yo no iba a dejar que ganara tan fácil: la levanté y la puse a cuatro patas, embistiéndola por detrás con tanta fuerza que sus tetas rebotaban como locas. Cada vez que le clavaba la verga hasta las pelotas, ella gritaba mi nombre, pidiendo más, pero yo no me detuve hasta que sentí su coño apretarse alrededor de mi polla, indicándome que se corría. Cuando por fin me vine, le llené la boca de leche, dejando que se tragara hasta la última gota. Al terminar, su tanga roto quedó tirado en el suelo, manchado de su excitación y mi semen.